Oier I.A. (Iruretagoiena) es sin duda uno de los artistas sonoros mas destacados del País Vasco. Su música, firmemente creyente en las grabaciones de campo y en los sonidos realizados mediante procesos manuales, tiene como características más destacables una gran riqueza y sensibilidad tímbrica y un preciso control del tiempo. "Dedalu" es su primer trabajo no firmado mediante su habitual seudónimo "Tüsüri", y posiblemente su obra mas personal, y radical, hasta la fecha. Una composición monótona pero en constante evolución que se nutre de la manipulación de sonidos eléctricos para desatar unas sensaciones tan solo definibles por su ambigüedad.
all.flac(zip) ; all.mp3(zip) ; artwork .flash .flash_exe ;archive.org
contacto: oieria(arroba)gmail.com
La pieza sonora fue compuesta por Oier Iruretagoiena en julio y agosto de 2008 en Bilbao La Vieja. La imagen de la portada la hizo Imanol Briz.
Agradecimientos a Miguel A. García, Imanol Briz y Larraskito. Comparte este material todo lo que quieras y con quieras siempre que no sea con fines lucrativos, y si haces algún trabajo derivado (¡yo encantado!), házmelo saber.
Soinu pieza Oier Iruretagoienak konposatua izan zen 2008ko uztaila eta abuztuan, Bilbo Zaharrean. Azaleko irudia Imanol Brizek egin zuen. Eskerrik asko Miguel A. García, Imanol Briz eta Larraskitori.
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TíTULO
Si he elegido "Dedalu" como título, ha sido sobre todo por su sonoridad. Y aunque es verdad que es una palabra que me he inventado alterando ligeramente una ya existente, por lo que de alguna parte viene o mínimamente algo quiere decir; ése significado me lo guardo para mí. Y me lo guardo porque no tiene nada que ver con la pieza sonora. Quiero decir...a mí me gusta hacer sonido, y me gusta también hacer juegos de palabras. Tener que poner título o algo que identifique a las piezas es la excusa perfecta para sacarles algún partido a esas palabras medio inventadas, y huir así del "sin título" y su correspondiente número. Es un ejemplo muy tonto, pero yo soy como soy independientemente de que me llame Oier, Miguel Ángel o Alejandro.
IMAGEN
La portada puede condicionar la escucha predisponiendo al oyente de una determinada forma, por lo que quizá lo más correcto hubiese sido dejarlo sin imagen; pero el publicar un disco y la posibilidad de ponerle una portada han sido la excusa (de nuevo la excusa) para buscar la colaboración con Imanol, que es quien la ha hecho. Me apetecía hacer algo con él, y le he dejado total libertad, confiando en su criterio. No era mi intención juzgar si valdría o no lo que hiciera, pero la verdad es que me encanta el resultado. Porque lo veo muy acorde con el sonido, y porque ha sabido muy bien cómo sacarle partido al contexto en el que se publicaría.
INSTRUMENTOS
Utilizo el ordenador como herramienta para la edición y organización final de los sonidos, por lo cómodo que es y la infinidad de posibilidades que da. Aún así, intento poner límites dentro de toda esa infinidad de posibilidades reduciendo los filtros a los mínimos, que serían la ecualización, el pitch, las puertas de ruido y la compresión. Todo esto a fin de no caer en asombrarme continuamente con montones y miles de efectos raros y decir "ostia, ostia, lo que ha hecho este plug-in". La verdad es que puedes llegar a pasarlo muy bien, pero hay un gran riesgo de que el software termine dominándote y se coma tu pieza. Por ello prefiero reservar el ordenador para unos pocos procesos específicos y experimentar más fuera de ella con las fuentes. Por ejemplo, ¿cómo puede sonar el viento registrado con una grabadora guarra de casette desde dentro de una bolsa de plástico que tiene algunos agujeros y unas migas de pan dentro y hojas resecas alrededor? ¿Y unos fuegos artificiales grabados desde la lejanía con un micrófono metido en una botella de cristal?
PROCESO CREATIVO
En mi proceso creativo, dejo primero que el azar haga su trabajo, y partiendo de ahí, voy construyendo siguiendo los impulsos marcados por los deseos y la intuición. No parto de ninguna idea, y cuando lo he hecho, esa idea se ha diluido tanto durante el proceso que la pieza final no ha tenido nada que ver con la intención inicial.
INTENCIONES
Lo que quiero crear es una experiencia sensorial sin ninguna pretensión de transmitir sentimientos, narraciones o mensajes, pero sí (está claro) de comunicar, en tanto que si no hubiera quien oyera mis piezas, no las haría. Intento construir situaciones sonoras sugerentes fijando la atención sobre todo en las cualidades formales, sin rehusar por ello utilizar referencias y "fragmentos de realidad". Elementos como voces, grabaciones de ambientes sonoros, canciones populares, música y cualquier otra fuente sonora que me llame la atención son incluidas en las piezas.
Alguna vez también he utilizado voces con mensajes inteligibles, como por ejemplo en el "Queria soil II" de la publicación "Bi saiakera". En dicha pieza, una persona se lamenta de que sus nietos no sepan hablar portugués viviendo a pocos kilómetros de la frontera con Portugal, otro habla del amor de Cristo, dice uno con acento argentino que las mujeres tienen más respeto por la vida, y también hay quien se queja de que las zarzas están húmedas y no prenden. Aunque sean mensajes concretos, no hay ninguna articulación semántica. Simplemente todos ellos me cayeron tan bien o tan mal que quise hacer algo con sus voces. No hay nada que interpretar (al menos racionalmente).
EVOLUCIÓN
Estoy empezando.
¿que recomendación darías a cualquiera que quisiera aproximarse a tu música por primera vez? ¿cuales serian las condiciones idóneas de escucha? ¿crees que el oyente necesitaría algún tipo de conocimiento previo en un campo más conceptual? No hay ningún conocimiento conceptual que se debiera tener para oír las piezas, pero en especial este “Dedalu” lo que sí puede exigir es un esfuerzo en su escucha. Yo he trabajado haciéndolo, y el oyente va a tener que trabajar oyéndolo. Y por supuesto, después de haber trabajado, va a poder decir “vaya patata de pieza”. En cuanto a las condiciones idóneas de escucha, con cascos siempre es mejor. Y en el caso de este disco, lo ideal sería oírlo alto.
¿existe en ti algún tipo de conciencia de estilo? ¿te sientes ubicado en una determinada escena? si es así, ¿hasta que punto piensas que dicha escena puede influenciarte? Me veo ubicado en el grupo de personas que estamos trabajando actualmente con sonido en el contexto del País Vasco. Me refiero al grupo que se ha creado más o menos desde el año 2.000 hasta la actualidad, alrededor del Audiolab de Arteleku, del Ertz de Bera, del Matadero de Azkoitia, de las improvisaciones de Larraskitu en Bilbao... Le debo mucho a esta “escena”, y si no existiese, puede que también hiciera sonido, pero lo haría de una forma muy diferente. Estaba yo interesado y empezando a hacer algo, y me encontré de repente con Tzesne, Xabier Erkizia, un concierto de Eddie Prèvost en Arteleku, Edorta Izarzugaza haciendo feedback con su pequeño amplificador...todo ello me dio “dónde pisar”. Por supuesto, yo he bebido de artistas de todo el mundo, pero ninguno me ha influido tanto como lo ha hecho el entorno de gente con intereses comunes más cercano. Y esa influencia se ha visto tanto en el resultado formal, como en el modo de enfocar ciertas cuestiones. Creo que tenemos muchísima suerte de tener lo que tenemos aquí, el ambiente tan sano y la comunicación que hay, la tendencia a colaborar entre nosotros... Las últimas muestras de esto son la creación de una infraestructura como Arto Artian para la distribución de discos, las jornadas “Musika Radiklal Brasca – Auskal Muturreko Musika” de Arteleku que ya llevan dos ediciones (es algo así como juntarse la familia en navidad), o los discos colaborativos improvisados que salen compulsivamente de la “fábrica” de Larraskitu.
¿que es la música? ¿consideras lo que haces como música, ruido, arte sonoro, chatarra auditiva o conceptualismo para la oreja? El qué es la música es una pregunta muy “gorda”, y no se responderla. En cuanto a lo que hago yo, desde que una vez leyendo a Jon Mirande descubrí la palabra “neurthotsak” para referirse a la música, es ésta la definición que me gusta utilizar. “Neurthotsak” es una palabra en euskara, bastante desconocida, compuesta por “neurri” (medida) y “hotsa” (sonido), que viene a significar “sonidos medidos”. Me gusta la palabra en sí, por su sonoridad, y porque tiene cierta relación con los juegos de palabras de los que hablaba antes... Pero aparte de lo emocionado y entusiasmado que esté con mis descubrimientos y mis juegos de palabras, también me interesa la definición tan simple y tan clara. Música, ruido, arte sonoro...son términos que al estar tan extendidos, han acumulado muchas connotaciones. “Sonidos medidos” es más fresco, carente de toda esa carga de connotaciones e ideas preconcebidas, y expresa claramente lo que es.
¿cual es tu lanzamiento favorito de larraskito? ¡El lanzamiento número 13, sin duda! Aunque “Happy Gestapo” de Kakofunk también está muy bien...
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