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[larr16] yuaf . villa ockenburg

Yuaf son Yolanda Uriz (Navarra) y Ángel Faraldo (Galicia). Su trabajo, fundamentado en la improvisación, combina la riqueza tímbrica de las flautas de Yolanda con las posibilidades de transformación de la electrónica manejada por Ángel. Presentamos el primero de sus trabajos direccionados hacia el registro: grabado en diversos días dentro de la Villa Ockenburg que da nombre al disco, con la compañía de la artista plástica Claudia Ignoto, es un trabajo que varia su habitual praxis para mostrarnos tres composiciones que utilizan su trabajo de improvisación tan solo como base. Tres pistas majestuosas a la par que inquietantes, con un sonido brillante y repleto de matices en constante movimiento.

1.villa ockenburg I .mp3 .flac 2.villa ockenburg II.mp3 .flac 3.villa ockenburg III .mp3 .flac

all.flac(zip) ; all.mp3(zip) ; artwork.front .back ; archive.org ; myspace ; yuaf web



YUAF

Yolanda Uriz (flautas) y Ángel Faraldo (live electronics) comenzaron a trabajar juntos en enero de 2007. Desde entonces, han venido explorando diferentes modos de relacionarse con el otro a través de la improvisación libre. Actualmente trabajan en la creación de un sistema de interacción bidireccional donde ambos posean las mismas capacidades de influencia y control sobre el material del otro. Hasta la fecha, han presentado su trabajo en La Haya, Utrecht, Amsterdam, Atenas y Madrid. Además de su formación a dúo, colaboran regularmente con otros improvisadores en trío y cuarteto (Orlando Aguilar, Lynn Cassiers,Pedro Rato...). Ambos son miembros de The Hague Improvisers Orchestra.

Claudia Ignoto nace en Suiza el 11 de julio de 1980. Se gradua en 2004 en la Real Academia de Bellas Artes de la Haya (Holanda), especializándose en grabado. Su obra ha sido expuesta en Holanda, Bulgaria, Bélgica, Italia, Egipto, Jordan, Canada y Alemania. Actualmente vive en La Haya, donde trabaja como grabadora y pintora.

(pinturas fruto de la interacción durante el proceso de grabación)

Villa Ockenburg

Villa Ockenburg supone nuestro primer trabajo grabado. Dado que la práctica que hemos venido realizando en el último año y medio ha estado comprometida con la improvisación libre y como tal inevitablemente ligada a los conceptos de directo y site-specific, la idea de registrar un trabajo de modo permanente ha supuesto necesariamente la revisión y replanteamiento de algunos de nuestros fundamentos. Villa Ockenburg es una grabación site-specific, realizada en la villa-atelier d’artists del mismo nombre situada en La Haya (Holanda) a principios de abril de 2008. Nos fuimos allá unos cuantos días con un estudio portatil, hicimos una estupenda colaboración con la artista plástica Claudia Ignoto (la cual testifican las cubiertas del trabajo), y luego nos quedamos solos, tocando y conversando hasta que el tiempo que nos cedieron vino a acabarse.

De las diversas conversaciones, Villa Ockenburg fue tomando una forma y función ideal: por una parte decidimos explorar herramientas y sonidos que de un modo u otro ya hubieran aparecido en nuestra práctica anterior, de modo que las sesiones pudieran ser vistas como una llave a una cierta manera de interactuar que si bien aún no se ha transformado completamente, en el presente va tomando direcciones diferentes; por otra, el hecho de estar tres días metidos en el mismo espacio, fue limitando los propios materiales musicales extremadamente, hasta confundirse con el propio lugar. Es por ello que Villa Ockenburg puede ser también visto como un trabajo de co-composición, si bien el desarrollo de los materiales es completamente improvisado.

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2 Mensajes del foro

  • yuaf # villa ockenburg 2 de julio de 2008 21:57, por JF Alfaya

    Dicen algunos que toda palabra escrita es palabra muerta y, de ser cierta esta afirmación, quizás podría extrapolarse al ámbito sonoro. O, al menos, a algunas propuestas, como son aquellas basadas en la improvisación, en el “aquí y ahora”. Proposiciones indecentes como la que Yolanda Uriz y Ángel Faraldo desarrollan desde principios de 2007. Año y medio más tarde continúan avanzando en la misma dirección: la improvisación libre. De hecho, Villa Ockenburg es su “primera vez” en lo que a grabar material juntos se refiere. Primera vez, como tal, inolvidable.

    A pesar de que el objetivo de grabar material ha forzado cierta revisión en el modus operandi de este tándem, lo cierto es que el trabajo que nos ocupa mantiene la frescura del directo y una ineludible vinculación espacio-temporal. Así, éste es el resultado auditivo de tres días de encierro en el lugar que da nombre al álbum, una villa-atelier d’artists en La Haya (Holanda); el resultado visual es obra de Claudia Ignoto, artista plástica también implicada en este proceso.

    Introducciones aparte, ¿qué esconde Villa Ockenburg? Podríamos recurrir a lo fácil. Podríamos hablar de tres temas, treinta minutos en total, experimentación sonora. Sí, podríamos.

    Pero no me da la real gana. Me puede la curiosidad, soy un imprudente. Quiero profundizar. Intentarlo al menos. Quizás no sea fácil, pero nadie ha dicho que vaya a serlo. Quedarse en el exterior soleado, en la seguridad de la superficie, es lo más sencillo. Cómodo, seguro, apacible. En contraposición, traspasar el umbral y entornar la puerta para adentrarse acto seguido en las sombras implica cierto riesgo. El riesgo de perderse, el peligro de descubrir, la incertidumbre de lo desconocido. El claroscuro.

    Y es que el material que conforma Villa Ockenburg está plagado de zonas tenebrosas. Recovecos, rincones, huecos de escalera, pasillos angostos. Espacios a los que nunca llega la luz. Jamás. Texturas suaves y electrónicas, atmósferas lejanamente abisales, alfombras polvorientas que ahogan el eco de los pasos. Atestado de trastos abandonados a su suerte. Muebles vetustos y desvencijados como sonidos de flauta. De apariencia etérea en la penumbra, pero sólidos y cortantes. Sedantes en su quietud solemne. Susurros de flauta, mejor dicho.

    Un inicio en el que se nos habla con gravedad del silencio. Se nos revelan secretos furtivos y anestesiantes. Solemnes. Definitivos.

    Pero existe una segunda parte. Rítmica, un entramado de percusiones subrepticias y acariciadoras, como las patas de una araña. Un flujo de golpeteos resquebrajando la quietud. Un cambio de tercio, un limbo de tamborileos hipnóticos y sibilancias.

    Tal vez podamos despedirnos de Villa Ockenburg con un regreso al origen, como si de un viaje circular se tratase. Un retorno a los ambientes insanos, a la sordidez de las cortinas cerradas y deshilachadas. A una tenue mezcla de olores, un aroma a primavera rancia. A pieza de Penderecki o a ambient enfermizo. Matices, sutilezas. Esa quietud en el aire. Ésa.

    Se intuye un “Bienvenidos a Villa Ockenburg”. Visita obligada para mentes inquietas.

    Ver en línea : JF Alfaya

  • yuaf . villa ockenburg 18 de septiembre de 2008 19:26

    Villa Ockenburg is near The Hague in The Netherlands and I have no idea what it is. But in April of this year Yolanda Uriz (flutes) and Angel Faraldo (live electronics) spent three days over there and they recorded the three pieces on this free release. The flute sounds are fed through what seems to be a computer with whatever kind of software we don’t know, but the results are very nice. The sounds flow about, especially in the intense first part. Spooky, haunting, feedback like, full of menace. In the second part things become more concrete as well as traditionally improvised, which is the least interesting piece, and also the shortest. The last piece returns to the atmospheric side of things, but more stripped bare to its essentials. Perhaps a bit less spooky than the first part but quite nice as well.
    - 

    Franz de Waard

    Ver en línea : Vital Weekly 644

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